Como diferenciar una estrella de un planeta a simple vista.

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Después de mucho tiempo volvemos con un post. Estamos preparando algunas novedades pero por el momento estamos trabajando “detrás de bambalinas” por así decirlo.

Hoy vamos a ver algo práctico y es básicamente lo que dice el título: ¿Como hacer que las chicas/os mueran a tus pies desplegando conocimientos de Astronomía? Simple, llevas al objeto de tu deseo a alguna terraza (o una calle de casas), mirás hacia el infinito del cielo y levantando tu dedo índice hacia la posición correcta decís:

     -¿Ves esa estrella de ahí?
     -Si –Responde con sus ojos entornados de amor
     -No es una estrella, eso… es un planeta

Y listo, levante asegurado.

Pero para hacer las cosas bien hay que saber donde apuntar.

Lo primero que hay que hacer es ubicar más o menos donde está la eclíptica (el camino que hace el Sol al recorrer el firmamento). Esto lo haces fácilmente ubicándote donde estás (o sino un fácil Este-Oeste y 45º pa´ arriba). Listo, ya sabés donde está la eclíptica


Foto: http://www.nreda2.com/

¿Cómo sabés distinguir una estrella de un planeta?

La atmósfera de nuestro querido y delicado planeta es una masa de gas en constante turbulencia. Por lo tanto es mirar a través de algo que se mueve y distorsiona la luz.
Las estrellas, como todos sabemos se encuentran lejos de nosotros, por lo cual su luz es seriamente “dañada” al pasar por la atmósfera y las vemos titilar.
En cambio los planetas, que reflejan la luz del astro rey, se encuentran a una distancia mucho, muchísimo menor y por lo tanto los vemos como puntos fijos en el firmamento.

Sino miren esta foto que saque con un celular (y por lo tanto es de muy mala calidad).



Ahora ¿Cómo saber que planeta es? Bueno, son cinco los planetas que se conocían en la antigüedad: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Obviamente porque se podían ver a simple vista.

Mercurio es casi imposible de ver y está muy pegado al Sol. Por lo tanto no vas a quedar como un winner si lo nombras.

Venus es nuestro querido lucero (tanto del alba como del atardecer) y es el más fácil de reconocer por ser la primera “estrella” que se ve cuando se pone el Sol.

Marte es también complicado de distinguir, salvo que sepas que esa noche está cruzando por el cielo y busques, dentro de la eclíptica, una estrella roja.

Los que te van a hacer ganar el podio son Júpiter y Saturno. Ambos brillan mucho y es fácil de ver que no titilan.
¿Cómo saber cual es cual una noche cualquiera?
Suerte, tampoco es que tu medio tamarindo va a saber corregirte. Y si lo sabe… cerrá la boca y dejá que te explique algo de astronomía.

Usted está aquí.

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“Mira de nuevo ese punto. Eso es aquí. Eso es casa. Esos somos nosotros. En ella están todos los que amas, todos los que conoces, todos que has oído hablar, cada ser humano que existió, vivió sus vidas. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y cada padre, niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de la moral, cada político corrupto, cada "superestrella", cada "líder supremo", cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí, en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol. "



La Tierra fotografiada desde la nave espacial Voyager 1, mientras salía del sistema solar en 1990.
La Tierra está casi a 4 billones de millas (18.5 billones de Km) de distancia en esta imagen.

Fuente: http://kmerino.tumblr.com/

Un objeto oscuro de mayor tamaño que Júpiter acecharía en la nube de Oort

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Un estudio teorico sugiere una vez más la existencia de un compañero del Sol. No sería la esquiva estrella Némesis, sino un planeta al que han bautizado Tyche

No se trata de ningún planeta enano como Plutón, no. El Sistema Solar tendría un nuevo invitado: un gigantesco planeta con cuatro veces la masa del gigantón Júpiter, si se confirman nuevos cálculos de John Matese y Daniel Whitmire, físicos de la Universidad de Louisiana.

Su sitio de residencia, obvio, no es el Sistema Solar que más conocemos, sino la Nube de Oort, una región del espacio ubicada a un año luz de nosotros, ubicada aún más al exterior del cinturón de Kuiper, donde ya se han encontrado algunos cuerpos planetarios, como Eris, Makemake y Sedna.

Estos físicos de la Universidad de Louisiana detectaron anomalías en la distribución de cometas que sugieren que al menos un 20 por ciento de ellos sufren el tirón gravitatorio de un enorme cuerpo, al que denominaron Tycho.



La Nube de Oort se encuentra en los límites del Sistema Solar. Es una extensa región casi esférica de la cual procede la mayoría de los cometas conocidos: albergaría entre 1.000 millones y 100.000 millones de estos llamativos viajeros celestiales. Muchos de esos cometas son enviados al Sistema Solar interior por diversas fuerzas.

La influencia sobre esa cantidad de cometas se explicaría por la existencia de un gran cuerpo, un planeta varias veces más masivo que Júpiter, que tendría 318 veces la masa de la Tierra y 2,5 veces la masa de todos los otros planetas del Sistema Solar.

El estudio de los físicos fue publicado en Icarus, dedicado a la difusión de estudios del Sistema Solar, y publicación oficial de la División de Ciencias Planetarias de la Sociedad Astronómica Americana.



Al realizar un análisis dinámico y estadístico de esa remota región, encontraron una serie de anomalías que se podrían explicar gracias a la presencia de un gran cuerpo. Esta posibilidad había sido propuesta por Matese en 1999, sólo que ahora, con un mayor número de cometas conocidos, los cálculos pueden ser más precisos.

“Los resultados apoyan la conjetura de que existe una compañía con una masa de 1 a 4 Júpiter orbitando en la región más interna de la Nube de Oort exterior”.

Ese cuerpo habría sacado a Sedna del cinturón de Kuiper, otra región del Sistema Solar, situada a entre 38 y 100 veces la distancia Tierra-Sol. Sedna mide de 1.180 a 1.800 kilómetros de diámetro.

Aunque existe la necesidad de confirmar otros datos para afirmar la hipótesis del lejano planeta, los autores creen que con el Wide Field Infrared Survey Explorer (WISE) lanzado hace poco, se podría detectar con facilidad el sugerido cuerpo.

Tyche es diferente a la hipótesis Némesis, reconocida a mediados de los años 80, que sugería que existía, o existe, una pequeña estrella compañera del Sol, posiblemente una enana marrón, que provocaría cada millones de años desastrosos efectos en la Tierra.



Una enana marrón es un objeto de masa subestelar, que no puede mantener reacciones nucleares continuas y que tendría de 75 a 80 masas de Júpiter.

De la hipótesis Némesis, propuesta por R. A. Muller, Piet Hut y Mark Davis, se desprende que nuestro Sol sería parte de un sistema binario. Esa enana marrón tendría una órbita de decenas a millares de veces más distante que la de Plutón, y cada 26 a 34 millones de años pasaría cerca de la Nube de Oort, desestabilizándola y produciendo una lluvia de cometas hacia el Sistema Solar, que sería responsable de las extinciones periódicas de vida que ha sufrido la Tierra.

Némesis no fue encontrada. ¿Se hallará a Tyche? Habrá que ir apostando.

Fuente: http://axxon.com.ar/noticias

Tolomeo

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(100 - 178 d.C.)
(Foto: Wikipedia)

Basándose en la teoría de Hiparco (190 - 120 a.C.), Tolomeo es el primero en explicar satisfactoriamente el movimiento retrógado de algunas estrellas errantes (llamadas planetas) con su teoría del sistema solar.

(Foto: http://eltamiz.com)

El sistema tolemáico era también un sistema con la Tierra como centro del universo (Geocentrista) y continuaba con la idea de que los cuerpos eran sostenidos por las ciclópeas esferas. Pero para explicar el movimiento retrógado de los planetas Tolomeo introdujo otras esferas más pequeñas que se trasladaban sobre las más grandes (epiciclos).

El mayor logro de Tolomeo fue, sin embargo, ser el primero en emplear las matemáticas para explicar un fenómeno natural.

El número de oro o ciclo de Metón

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Allá por el siglo V antes de Cristo, Metón de Atenas descubrió una relación entre la duración del año solar (considerado de 365,25 días) y la duración media del mes lunar (considerado de 29 días, 12hs, 44 min y 3 segundos) en una proporción 19 a 235.

Dicho de otra manera:

19 años de 365,25 días son 6939 días y 18 horas.

235 lunaciones de 29d12h44m3s son 6939 días, 16hs y 31 minutos.

Existiendo una diferencia de tan solo 1hs 29 min.

¿Y para que sirve esto?

El número de Oro de Metón se sigue utilizando para calcular anualmente la fecha del domingo de Pascua.

Péndulo de Foucault

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La física demuestra que el plano de oscilación de un péndulo no varía. Esto significa que si ponemos un péndulo en movimiento, este va a girar entre A y B aunque se haga rotar el marco sobre el que está sujeto. Esto último se debe a la ley de inercia ("Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él")


(Perdonen por el dibujo, pero solo tengo el Paint instalado)


La Tierra gira sobre su eje en veinticuatro horas (un poquito menos, pero redondeemos los números), entonces podemos concluir:

  1. Si colocamos un péndulo en uno de los polos, el plano de oscilación coincidirá eventualmente con todos los meridianos terrestres. Aunque para el observador, será el plano del péndulo el que rotará unos 15º cada hora.

  2. Si colocamos el péndulo en el ecuador, el plano de oscilación no cambiará.

  3. Si colocamos el péndulo en cualquier otro punto del planeta, el plano de oscilación "rotará" con una velocidad angular ente 0º y 15º por hora.


En 1851, Jean Bernard Léon Foucault realizó una experiencia en el panteón de París donde colocó un péndulo de sesenta y dos metros de longitud, con una esfera de cobre de veintiocho kilogramos. Una baranda circular de dos metros de diámetro servía para medir las variaciones aparentes del plano oscilatorio del péndulo.



Puesto en movimiento, el enorme péndulo comenzó a oscilar a razón de 11º17´ por hora, concordando con las previsiones teóricas.

El tamaño de la Luna

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Muchas veces observamos la Luna emerger detrás de los edificios, majestuosa, radiante... y grande.
Este es un tema totalmente subjetivo, ya que los objetos celestes a poca altura parecen de mayor tamaño.



El tamaño que se le asigna a un objeto lejano depende de la distancia a la cual supuestamente lo colocamos. Es por eso que al ver salir la Luna detrás de un edificio o casa lejana, la distancia a la que suponemos se encuentra nos parecerá relativamente grande y de ahí el tamaño que le atribuimos.

En cambio, en el punto más alto del cielo (cenit) al no contar con puntos de referencia, suponemos que se encuentran a menor distancia y consideramos a la Luna de menor tamaño.

Es simplemente una ilusión óptica que nos hacemos a nosotros mismos...